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© Linda de Sousa

 
 

José Manuel Álvarez Enjuto
Joáo de Melo. Escritor y Consejero Cultural de la Embajada de Portugal en Madrid (Marzo 2005)
María Tecla Portela Carreiro. Escritora, poetisa y periodista, (Mayo del 2004)
Rosa Martínez de Lahidalga, de la Asociación Española e Internacional de Crítica de Arte
Dra. Rosa Maria Roriz, Diciembre de 2002
Luis Hernández del Pozo, miembro de la Asociación Internacional de Críticos de arte. 2001
Julia Sáez-Angulo. Escritora y crítica de arte . 2000
Joël William. Pintor, crítico de arte y profesor de pintura. (Abril 2001)
José Esteban Prieto. Artista plástico y publicista. 1992
Lenamar. Escritora. 1991
Antonio de Santiago. Asociación de Críticos de Arte. 1990
Ana Maria Gaite. Historiadora de Arte (Agosto 1990)
Agustín Romo. Crítico de Arte. (1990)
Isabel Vaquerizo. Escritora (Agosto 1990)
Javier Domingo Periodista (Diciembre de 1989)
Isabel Vaquerizo. Escritora. Diciembre 1989

María Tecla Portela Carreiro, Madrid, Enero 2005
La rima de Romo
Fernando Caro, Poeta 1995
Luis Hernandez del Pozo
Benito de Diego, 2006

 
 

LINDA DE SOUSA

En arte son muchas las excelencias que podemos aducir, los extremos de su libertad, irreductible; la inacababilidad de sus límites, su maravilloso don de la multiplicidad de sus interpretaciones, la infinitud de las reacciones que provoca, la adicción que genera, tantas y tantas más. Una de ellas es la inquietud procesual de quien lo ejecuta, motivado por continuos cambios psicológicos, emocionales, de actitud, educativos que experimentan las personas en su día a día. Todo eso hace que quienes viven sumidos en esos registros expresivos experimenten una continua necesidad evolutiva, practicada tanto en sus contenidos temáticos y formales, como sus recursos constructivos. Tal es el caso de Linda de Sousa.
Su marcada inquietud, sus permanentes deseos de aprender, su insistente afán de progreso y de mejorarse en todo, le han llevado a aplicar en su obra numerosos cambios sintácticos y arguméntales; dispares entre sí, inconexos en su gradación, ajenos en sus conclusiones. Pero a pesar de todo facultados del enorme compromiso que la distingue, rigor, verdad, exigencia, entusiasmo, determinación, limpieza, corazón, honestidad. Calificativos muy serios y honorables que la identifican. Más aún, su enconada lucha consigo misma para descubrir su propia verdad. El mejor y más grande atributo de su obra y que la distingue. Y por si fuera poco, su inmarcesible sinceridad.

José Manuel Álvarez Enjuto

LINDA DE SOUSA

En el acercamiento que hagamos a la obra de cualquier pintor siempre habremos de tener en cuenta dos o tres nociones, por ejemplo, su técnica, la concepción del espacio en cuanto materia volátil y en cuanto figuración o representación del imaginario artístico. No las concibo por separado, sino unidas por el mismo movimiento creativo de la mano, y aun por una idealización sensible de la pintura, susceptible de generar el equilibrio y la armonía de cada obra. Desde ese punto de vista, me parece obvio que Linda de Sousa domina todos estos conceptos, y como que los convoca, permanentemente y por instinto, a la idea de la mente y al trabajo de la mano.
Su técnica mixta conciliando el acto de pintar el espacio habitable con el de esculpir las formas que en él se mueven, recurre a la utilización de un sinnúmero de materiales (los metales, la madera, el lienzo, las masas pictóricas, los relieves trabajados) y teje cuadros que son instrumentos dobles, distribuidos entre los objetos representados y dispuestos en proyección espacial. Por otro lado, la pintora posee una teoría y un sentido de la composición muy propios, como modo de indagar e imaginar ese mismo espacio. Recorriendo a universos que parecen seguir en frente - pero que apenas están en expansión a través de círculos excéntricos, ese movimiento se genera en dirección a lo cósmico, a lo sideral, al insondable más allá, como si incurriese en la tentación de comprender e incluso de abarcar la idea de infinito.
Es una obra, la suya, aparentemente inquieta, pero también paradójicamente tranquila, armónica, equilibrada en sus propios mecanismos, girando en un mundo de esferas, espirales y lunas redondas, o a la luz de los elementos naturales agua, aire, tierra y alguna que otra sugerencia de fuego. De ahí, también, su densidad. Tan pronto es escultura como pura creación pictórica. Y antes se amplía, como un arcoiris, en el calidoscopio de sus muchos y variados motivos, que se amolda o acomoda a cualquier automatismo o sistema de repetición. Se trata, repito, de un universo de partida, de un mundo que se expande, de un «movimiento» interior que repercute en derredor y que con nosotros camina hacia lo alto. En elevación y en alegría.

Joáo de Melo. Escritor y Consejero Cultural de la Embajada de Portugal en Madrid (Marzo 2005)

LINDA DE SOUSA

Linda de Sousa abrió sus ojos a la luz del Atlántico en Lisboa y, heredera de un mundo de conquistadores y navegantes, decidió lanzar sus naves por todos los atlánticos de la creación - y de la vida, que en modo alguno le es ajena- sin temor a monstruos ni a tormentas.

Hubiese querido estudiar Bellas Artes, pero los caminos del Arte son divinos y, por ende, inescrutables, y se licenció en Ciencias Químicas. Aventuraríamos que no pocos de sus muchísimos conocimientos de técnicas y materiales, y de su tratamiento -casi de laboratorio- se lo debe Linda a su formación científica... Ah, pero he aquí que, alquimista, soñadora, navegante de los tiempos y con genes orientales - un su bisabuelo llegó de la China para vender corbatas de seda en Portugal- a todo ello superpone Linda su capacidad creativa, su originalidad y su ingenio, logrando que cada una de sus obras sea un ejemplo de imaginación que nos atrae y envuelve dejándonos embebidos en mil preguntas.

Fundadora y maestra -estudios de expresión y academias constan en su haber-, lo es también de arte extraño de descubrir colores y matices, heredados de no se sabe qué ancestros o conseguidos mediante alguna suerte de sortilegios - que serían inconfesables si Linda no fuese transparente -. Y en cada singladura regresan sus naves, manteniendo su vieja solidez ante el empuje de nuevos vientos.

Linda nos regala cardúmenes de peces con alma de CD y piel de metal, constelaciones zodiacales perdidas en un azul cobalto de otras tierras, o plantas robadas a construcciones históricas recreadas en estaño.

Pinta -en realidad, crea- como habla: sin dejar de moverse ni de imaginar, cambiando de lengua y de motivo, con una versatilidad inusitada. La artista que lleva dentro tampoco deja de imaginar, de soñar, de buscar -y descubrir- nuevos mundos y nuevas técnicas, cuando la gran conversadora y la gran creadora dejan paso a una criatura plena de una generosidad que, en su derroche, también crea por sí misma.

No tiene miedo a nada. Sus naves han superado tantas tormentas y abatido tantos monstruos que el azul de su Atlántico da alas a esa indescriptible capacidad creativa para que broten los nuevos mundos del espíritu y del arte en los que su tierra siempre ha sido tan fértil.

María Tecla Portela Carreiro. Escritora, poetisa y periodista, (Mayo del 2004)

 

LINDA DE SOUSA
Sueños de la memoria

En su mirada anidan sueños de luz y mar; de horizontes abiertos cuyas sendas habrá que trazar con sumo cuidado para no perder la dirección que marca su inquietud creadora. Linda de Sousa viene de Lisboa, ciudad a la que un antepasado suyo llegó desde China comerciando la seda y enraizó en ella. El brillo inquieto de sus ojos y los rasgos ligeramente oblicuos sonríen cuando habla del camino hasta ahora recorrido. Linda no pudo estudiar Bellas Artes como hubiera deseado, pero se licenció en Ciencias Químicas, de donde tal vez le viene la osadía de utilizar los más diversos materiales y pigmentos en la realización de su pintura.

Su destacada capacidad de comunicadora la lleva a fundar en 1980 con otros profesores un Estudio de Expresión Plástica. El éxito logrado no la aparta de hacer su obra, cada vez más comprometida en expresar transformado en color, en espacio y en luz cuanto siente y le acontece. Dotada de una gran sensibilidad para arrancar a la paleta delicadas armonías coloristas pero también abruptas erosiones que una bien sopesada composición nos mostrará en perfecto equilibrio, Linda domina del mismo modo la abstracción lírica, como la objetivación de formas y de signos tomados de la naturaleza que están relacionados con su propio mundo. Un árbol viejo, el cuerpo femenino, los ritmos encontrados de un mar plateado por peces digitales, dejan sobre las superficies de sus cuadros un itinerario de realidades transformadas.

El concepto y el símbolo subyacen a estas obras que se saben poseedoras de sentido propio pero añoran a su vez ir más y más lejos en el sueño creador que las inspira. Extraordinariamente inquieta, Linda posee conocimientos en el campo de la restauración; ha comisariado exposiciones en New York y Lisboa y dirige desde el año 2000 las galerías Per Sempre en Madrid y Alcalá de Henares. Su camino, sin embargo, busca el cauce profundo de la pintura que en este nuevo siglo se abre a nuevas connotaciones tecnológicas. Nada más necesario para esta artista singular, que confrontar sus inquietudes con otros profesionales y adquirir nuevos conocimientos que enriquecerán sin duda una sensible voluntad creadora que busca elevar la realidad a la categoría de arte, es decir, de convertir cuanto realiza, en un potencial expresivo de armonías crecientes.   

Rosa Martínez de Lahidalga, de la Asociación Española e Internacional de Crítica de Arte

 

"Cultura é tudo o que é criado pelo homem. Tanto uma poesia como uma frase de saudação . A cultura consiste em recriar e não em repetir. O homem pode fazê-lo porque tem uma conciencia capaz de captar o mundo e transformá-lo".

Paulo Freire

Fruindo da liberdade que distingue as suas texturas que, para além de meros ejercícios de estética denunciam inquietaçôes, mensagens simbólicas que nos despertam e   surpreendem,   a pintora confronta-nos com possibilidades onde os materiais - novos ícons do desenvolvimento desta que é chamada sociedade do consumo - tal como a tecnologia e o progresso, afinal, poderão ser aquilo que quisermos fazer com eles.

Dra. Rosa Maria Roriz, Diciembre de 2000
 

Linda de Sousa, la búsqueda incesante.

En el mundo del arte, hay quien nace artista y quien se hace a fuerza de trabajo y tesón. Linda de Sousa pertenece al primer grupo, a esa escala social del arte en la que se inscriben quienes en sus genes y en su alma llevan la creación impresa. Hoy presentamos el trabajo metódico y creativo de esta mujer que, apoyada en unos conocimientos técnicos de singular valor, ofrece un modelo de lo que en este campo inmenso de la creación se puede hacer. Linda trata de aplicar al arte los materiales más diversos y, a veces, menos en consonancia con lo que se busca; así vemos en su estudio hojas de estaño, de acero, hilos de alambre, de hierro, de cobre, CDs, arena, cola de conejo, cartones, serrín, maderas diversas, aguaplast, látex y todo aquello que sea susceptible de ser utilizado como medio para lograr el fin propuesto que no es sino buscar la máxima expresión con la mínima materia. A ello le ayuda su sentido del color, el cromatismo sobrio que sabe imprimir a sus cuadros, siempre con el denominador de la figuración y no del abstracto. Actualmente, Linda busca esa armonía esencial entre las formas reales y las que ella misma va creando; así, vemos adelgazar a las Meninas velazqueñas, a las "Tres gracias", a la Maja..., no para corregir la plana a los maestros, sino para señalar los defectos que en un mundo consumista y materializado saltan a la vista, y que ella tan sólo trata de denunciar. Peces, paisajes, flores, interpretaciones geométricas, figuras... todo está presente en su obra, en su motivación, en su alma de artista que trata de comunicarse con quienes, como ella, sientan la necesidad vital de expresar sus sentimientos íntimos en estos momentos en los que el grito angustiado del ser humano, se pierde entre sonidos inarmónicos y recreaciones que nada tienen que ver con el arte, con ese arte debúsqueda y creatividad que tan generosamente nos ofrece Linda de Sousa,

Luis Hernández del Pozo, miembro de la Asociación Internacional de Críticos de arte. 2001

 

Linda de Sousa (Lisboa, 1949) desde que iniciara su trayectoria artística con los iconos no ha dejado de investigar con diferentes materiales para lograr una expresividad plástica nueva y sorprendente. Actualmente trabaja las texturas matéricas de sus cuadros en los que introduce arenas, polvo de mármol, alambres y hermosas figuras silueteadas en estaño. Sabe que la materia no es inocua y desvela su resistencia y expresividad. La artista maneja con frecuencia el lenguaje simbólico y el resultado es siempre sugerente, inquietante.

Julia Sáez-Angulo. Escritora y crítica de arte . 2000

 

Madrid, Abril 2001.

En el momento en que un artista se encuentra con otro artista, está expectante ante la obra que va a descubrir. Así, según lo que vaya a aparecer, la obra puede importunarnos o seducirnos.

Pero, desde el primer contacto con Linda de Sousa, estuve encantado con nuestro encuentro. De la propia personalidad de Linda, cuya gentileza y la comunicación no tienen igual, más que en su arte. En lo que a ella se refiere, esta palabra debería escribirse con A mayúscula. Ella lo merece. Digamos, que ella es una gran dama de la pintura o de cualquier otra de las aplicaciones del arte, ya que destaca en todas sus vertientes. Además, admiradora de los clásicos, esos grandes maestros que ella venera, se sitúa en la línea actual de los artistas haciendo una síntesis entre los dos siglos que acaban de pasar.

Fue en Francia donde me presentaron a Linda, que por otra parte, encantó a todos los presentes, un público conocedor de la materia, seducido a su vez por la maestría incomparable de lo que ofrece a la mirada extasiada de los visitantes de esta exposición.

Porque ella lo merece, le deseo a Linda de Sousa, generosa y con gran imaginación e inventiva, un largo éxito tanto en la península ibérica (Madrid y Lisboa en primer lugar) como en el extranjero, en especial, nuestra Europa actual.

Joël William. Pintor, crítico de arte y profesor de pintura. (Abril 2001)

 

Hay personas que transcienden cuando proyectan su humanidad a través de su obra, esto ocurre con Linda de Sousa que es un impulso, donde lo fronterizo entre lo mágico y lo misterioso se confunde por todos sus cuadros.

Adentrarse en los senderos intelectuales de esta artista es viajar a un mundo de aventura, donde lo mejor es ir pertrechado con buenas dosis de alegría plástica y conocimientos pictóricos.

La primera impresión que, yo como espectador, siento al ver el lenguaje semántico en la obra de Linda de Sousa es un escalofrío cósmico que me hace dudar de mi experiencia en el momento presente. Me da la impresión que esta mujer la he visto en otra vida, quizá hace cientos de años, actuando como sacerdotisa sobre una pirámide truncada, transmitiendo vida interhumana sobre la comunidad tribal.

El dinamismo y la fuerza creadora se derrama sobre cualquier cosa que la artista emprende, la compañía de su magia desencadena un apetito desmedido en deseos de vivir en muchas existencias, capaces de modificar nuestra experiencia sobre las expectativas del arte intuitivo, donde Linda de Sousa alcanza su esplendor.

José Esteban Prieto. Artista plástico y publicista.1992
 

Linda de Sousa: De onde vem, para onde vai esta mulher tâo diferente e tâo igual a si mesma? Vem de longe e sentimo-la tâo próxima quando vemos as suas obras. Ficamos com a certeza de ser alguém que se entrega por inteiro a tudo cuanto faz.

A arte antiga fascina-a e tem necessidade de a ir buscar às origens, traze-la até os nossos dias para receber-mos a sua mensagem.

No estanho, ela molda as figuras e pinta paisagens com uma sensibilidade bem patente no resultado final.

Nas tábuas pintadas com precisâo e um bonito colorido, executa com gestos suaves qual bailarina que nos fala através das mâos. As figuras religiosas, exercem sobre Linda um poder que só ela entenderá, talvez por isso consiga interpretá-las tâo bem y apresentar um trabalho que nâo pode deixar ninguém indiferente.

Linda de Sousa: ¿De donde viene y hacia dónde va, esta mujer tan diferente tan igual a sí misma? Viene de lejos, sin embargo, la sentimos muy próxima cuando nos encontramos ante sus obras. Nos da la sensación de ser alguien que se entrega por completo a cuanto hace.

El arte antiguo la fascina y siente, por ello, la necesidad de buscar en los orígenes, rescatarlo del olvido y traerlo a nuestros días para que recibamos su mensaje.

En el estaño, ella moldea figuras y pinta paisajes con una sensibilidad bien patente en el resultado final.

En las tablas, pintadas con precisión y bello colorido, ejecuta gestos suaves, cual bailarina que nos hablara a través de sus manos. Las figuras religiosas ejercen sobre Linda un poder que solo ella entiende y quizás por ello logra transmitirles ese toque tan personal, cuyo resultado es un trabajo que no puede dejar a nadie indiferente.

Lenamar. Escritora. 1991.

 

Linda de Sousa es una artista refinada y sensible, influida por viejas culturas y, a la vez, por conceptos plásticos más recientes. Todo ello late en sus esmaltes en frío y en sus tablas medievales. Un espíritu y una atmósfera de siglos atrás, y una técnica y un estilo evolucionados más modernos. De ahí su encanto, su hálito transitivo... Gracias también, naturalmente, a su mano experta, que con pareja eficacia trata los barnices vítreos, los bajorrelieves o los policromados...  

Antonio de Santiago. Asociación de Críticos de Arte. 1990

 

Eclecticismo, delicadeza y buen gusto son los tres términos que definen, desde mi punto de vista, la obra de Linda de Sousa.
La variedad de estilos que recupera del mundo del pasado y que se extiende desde los iconos orientales, hasta el Picasso frágil de la etapa azul, pasando por las representaciones medievales sobre tabla, nos pone en contacto con aquel arte objetual y delicado, alejado de las vanguardias teñidas de conceptualismo que priman en nuestros dias.

Ana Maria Gaite. Historiadora de Arte (Agosto 1990)

 

Cuando el oficio se ennoblece, cuando la artesanía se funde con el arte, cuando el trabajo hecho con amor se eleva a cotas mágicas, surge la obra de Linda. Cuando unas manos, como las suyas, son capaces de crear tanta belleza, es cuando hay que estrecharlas con sinceridad para agradecer el emocionado mensaje.                  

Agustín Romo. Crítico de Arte (Abril 1990)

 

Linda de Sousa, mujer de temperamento inquieto, siempre en efervescencia, que sólo el pincel doblega y serena, transformando esa ebullición en paciencia, en quietud creativa, en esmaltes multicolores, en sobriedad medieval.

Isabel Vaquerizo. Escritora (Agosto 1990)

 

Empezar con buen pie

En el mundo del Arte es importante comenzar bien los primeros pasos, y en este caso estamos ante una artista que lo ha hecho muy bien. Afición no le falta, técnica tampoco. Linda de Sousa es una mujer que siempre ha estado cercana al mundo del Arte, esto ha hecho que su sensibilidad y sus cualidades personales afloraran de alguna manera. Ahora nos presenta su producción, una serie de obras totalmente ecléctica en la que se mezclan trabajos de distintas técnicas, lo mismo nos encontramos con iconos orientales, como esmaltes de gran colorido, o técnicas mixtas, siempre, eso sí, con resultados impresionantes.

Linda es una mujer volcada en la enseñanza de las Bellas Artes, y esto se ve en sus obras, todas tienen algo de experimental, pero con esa gran sensibilidad que da la seguridad de saber lo que se quiere hacer.

Es esta una exposición variada y valiente, de una mujer que comienza en el complicado mundo del Arte, pero que camina con paso certero. Una oportunidad para darse un paseo por esta sala contemplando una buena selección pictórica.

Javier Domingo Periodista (Diciembre de 1989)

 

Exposición San Lorenzo del Escorial

En este final de siglo, dominado por la incesante emergencia de las vanguardias más atrevidas y la invasión de diseños por computadora, no deja de ser reconfortante comprobar que la ARTESANIA ha sabido recuperar el espacio que le corresponde por derecho. Tal vez porque sólo las técnicas artesanales sepan dar ese toque cálido y hogareño a cualquier ambiente, tal vez porque nos protejan del frió tecnológico o porque su sencillez e intimidad sean contrapunto de esta vorágine de futuro y pongan en nuestras manos el ritmo pausado de épocas pretéritas. Pero, lo cierto es que la vida se detiene ante un marco repujado; ante ese encaje lento y laborioso sobre el metal. Lo cierto es que algo emana de la meticulosidad y belleza de las maderas nobles estucadas, doradas al agua, bruñidas con la piedra de ágata y pintadas con temple al huevo...; algo indescriptible emana de estos iconos realizados con la técnica de los monjes del Medioevo.         

Isabel Vaquerizo. Escritora. Diciembre 1989

 

LINDA PINTA COSAS DESUSADAS
(Para Linda de Sousa, en clave postista)

Linda pinta cosas desusadas,
cosas desusadas, inusuales y sin uso,
cosas que ella arranca a su desuso,
y que usa, profusa y desabusa,
pues si Linda no rehusa
esas cosas desusadas
va y las usa, y las lusa
con no ilusas ilusiones lusitanas,
que es lo propio...
Y les lame con colores
las siluetas
y les lima cada lado y cada línea
con cinceles y pinceles
que columpia en sus pestañas
medio chinas
que parecen colibríes
porque así se parpadean
ante un cuadro que se gesta
y dulcifica entre sus almas ilusorias.

Linda pinta cosas desusadas
y les tañe las entrañas con estaño
y les tiñe sin estruendo la torpeza
o les hiñe los colores con tintura...
y las lusa, sobre todo,
pues es lusa en sus decires y sentires
mas no ilusa
- no confundan los conceptos:
ella es lusa-
ilusoria puede ser si se propone
en un uso de perfiles que son de arte
son de arte y de un aparte que así quiere
ser de Linda...

Ser de Linda es cosa Linda
y diferente.
Cosa linda es cosa bella
- que se entienda que no es cursi -
equilibrada y de fácil combinado:
cada cosa que hace Linda
tiene un uso
que ella arranca a su desuso
y usa siempre
en sus artísticas mesuras:
Hace peces cederrones
que en sus mares
nunca dantes navegados
regurgitan argollitas colgaduras
cual si fuesen atolones de coral
y de conquista;
y hace azules golondrinas
y también, si se decide,
cabecitas de Menina
con su lazo y su misterio
velazqueño
revivido -una vez más-
en el cartón de los estaños
y en colores
que controlan los arcanos,
pues, exacta y muy cumplida,
Linda pinta, pinta, pinta...

Linda pinta cosas desusadas
y he sabido
- pues lo he visto-
que se pone una peluca
con ideas sólo suyas
y las tapa con sombrero
porque nadie las entienda
(en robárselas no piensan,
pues no saben)
que esta Linda
de pestañas medio chinas
pinta pinta cosas inusuales
desusadas mas con usos ilusorios
y cualquiera que pretenda
ser iluso
y robarle sus ideas
quieto quede
pues se estrella
y así se hace en su cabeza
- si la tiene -
firmamento con estrellas
estrelladas en estaño.

Porque Linda es sólo Linda
- Deolinda, que se sepa-
y de mares que sin uso
nunca fueron navegados
parte siempre
el ingenio de sus cuadros...
Linda, linda, Deolinda
pinta, pinta, pinta, pinta
pinta cosas desusadas
y descubre por sus tiempos
- carabelas o berlinas-
firmamentos de otros mares
y otros usos.
Pinta, pinta, pinta, pinta
pinta cosas, cosas, cosas
pinta cosas desusadas...
y con lusas ilusiones
les restaña las entrañas
con estaño
las enseña
a los mundos nunca vistos
y así ambula
con peldaños de criterio
que jamás podrán robarle
ni imitar en sus misterios
por sin uso desusados...
y en querencia ya tan lusos
que ilusorios
puede ser que les llamemos...

María Tecla Portela Carreiro, Madrid, Enero 2005.

 

LA MUJER, CUANDO PINTA...

La mujer, cuando pinta, es un torrente
de inspiración con a guas de infinito;
un as ombro de luz; un sueño en un grito,
y una piel que se incendia de repente.

La mujer, cuando pinta, es esa fuente
que canta por la noche para el rito
de adivinar la historia del bendito
parto de la emoción; aunque la gente,

con un paso tribal, se desentienda
del mundo. (Mas pensemos: ¿quién no ha sido
gente a su vez, con alma en la trastienda?).

Nuestra Linda de Sousa, lo proclama
con su paleta, corazón y nido:
una pintora es un volcán en rama.

Una pintora es un volcán en rama
sobre el mapa febril del sentimiento,
donde la lava es linfa del acento;
y el cráter, altavoz hecho retama.

Pintar en femenino tiene fama de
hollar esa barrera al mil por ciento,
que lo hombres alzaron con el cuento
de un arte no propio de una dama.

Si una mujer es madre, ¿quién se atreve
a decir ese absurdo sin bandera?:
la mujer es capaz de hacer con nieve

un lago ardiente donde nada el niño
que todas llevan, cada primavera,
hacia el jardín sin frío del cariño.

Hacia el jardín sin frío del cariño,
pulsan al alimón las tenues manos
de las mujeres, dúo de pianos
para estrenar silencio en el corpiño         

de la brisa, que Linda hurta al Miño
y al hombre, domador de sus arcanos,
donde las golondrinas son milanos;
y loe blasones, sombras sin armiño.

Linda de Sousa, linda: tus pinceles
en dos idiomas, dan al Sol más verbos,
anclados en tropel como los ciervos

de aquellos libros que pusieron mieles
en mi niñez. Tu vocación no miente:
la mujer, cuando pinta, es   un torrente.

Fernando Caro, Poeta 1995

 

La rima de Romo

ARTISTA DE CASTA

Linda de Sousa es artista
y una amiga de verdad
que lucha por su familia
y la deja en buen lugar,
que siente amor por España
y presti g ia a Portugal;
que sabe crear belleza
con un estilo especial
y que lo g ra emocionarnos
con su sensibilidad.
Es luchadora de raza,
creadora ori g inal,
con ideas muy brillantes
de toque espiritual,
con obra imaginativa
basada en la dignidad
que necesita el buen arte
para poder superar
el largo paso del tiempo
con plena seguridad
Linda es artista de casta
-nadie lo puede dudar-
y su trabajo bien hecho,
seguro, va a perdurar...

10-1-2001

 

Exposición sin igual
la que Linda nos ofrece;
Su pintura nos parece
El cielo de Portugal.
Desde el pigmento al metal
se mezclan los materiales
que aun siendo tan desiguales
Van conformando la obra:
Nada falta y nada sobra
¡Perfección de los geniales!

Luis Hernandez del Pozo (Poeta y critico de arte)

 

AROS EXCÉNTRICOS
(A mi amiga Linda de Sousa)

Pone tu gracia, en el mar imagen, las burbujas
de peces con almas de plata en discos brillantes,
anillas de hierro y níquel, que tus manos brujas
clavan al borde del aire, como astros errantes
Con aros de acero sin centro la anchura trujas
y nos traes aromas de los Millares gigantes,
buscando con piezas baldes torcer la certeza
de quienes ahorman con normas la eterna belleza.

Con sumisos alambres el espacio dibujas,
con tierra y guijas y flores engarzas primores.
¡Oh! linda, Linda de Sousa, que con tu arte embrujas,
descubriéndonos mundos de distintos colores.

Benito de Diego
Mayo, 2006.